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El aumento del precio del diesel y su impacto en el ahorro energético

Estamos ante las evidentes consecuencias de una guerra. Entre ellas, las económicas que nos arropan a todos. Quizás una de las más alarmantes es la del aumento de los precios de la gasolina y el diesel.



Ha sido un duro golpe para los conductores y las pequeñas empresas, especialmente. La invasión de Rusia a Ucrania afectará los precios del petróleo todo el año, eso es casi seguro. Algunos se beneficiarán de esto, pero lo que nos importa es el común de las personas. Aunque nuestros bolsillos se verán afectados, quizás no todo es tan negativo. ¿Podría ser un buen momento para iniciar un ahorro energético?


Y es que no solo se trata de la gasolina, sino también de los servicios públicos. El alza de los precios continuará y es necesario tomar medidas, no solo financieras, sino aprovechar para aprender a vivir con menos derroche.



El peso económico de los carburantes


El aumento de precio de los carburantes ha estado propiciado por la guerra. La desestabilización ha sido muy evidente en los últimos meses. Llenar un depósito de gasolina cuesta casi 30 euros más que el año pasado en España y los descuentos aplicados en estaciones de servicio, desde el mes pasado, parecen no haber solucionado mucho.


Los estragos económicos de las malas decisiones de los poderosos siempre afectarán en mayor medida a los más vulnerables. Pero, la desesperación por una economía en crisis, nos impide al común de las personas tomar acciones racionales e inteligentes. Mi propósito con este artículo es ver una luz al final del túnel.


En primer lugar, las crisis no son eternas. Si bien este es el escenario actual, no sabemos cuál será en un par de años. Los asuntos económicos del mundo y el sector financiero tienen altos y bajos constantemente. Tener consciencia de esto nos ayuda a no caer en desesperación. En buenas épocas, ser previsivos, y en malas épocas ser austeros, nos beneficiará para sobrellevar las crisis.


En segundo lugar, estamos en un momento que podría ser decisivo para un cambio de mentalidad. Así como el 2020 nos hizo conscientes de muchos aspectos de nuestro actuar en el mundo, 2022 puede ser el año de la consciencia energética.




¿Momento clave para sembrar conciencia de ahorro energético?


Me gusta pensar que sí. Quizás podría ser una toma de conciencia forzada y no como nos gustaría: por voluntad propia. Pero, a veces, las circunstancias que no pedimos ni podemos controlar son las que nos hacen empujar los grandes cambios.


Suena mal decirlo, sin embargo, tengo que hacerlo: cuando estamos cómodos nos da una especie de amnesia, se nos olvidan las dificultades. En tiempos de paz, nos olvidamos de sembrar y en tiempos de guerra nos enfocamos en lamentarnos. La idea con este post es que nos lamentemos menos y aprovechemos la oportunidad para actuar. Así, en los tiempos de paz tendremos el hábito de “hacer” y, entonces, será más fácil sembrar.




Recomendaciones para ahorrar en gasolina


Antes de entrar en las recomendaciones, quiero refrescar algunos datos. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la principal actividad humana que emite exceso de CO2 en el planeta es la combustión de combustibles fósiles, tanto para generación de energía como para transporte.


La combustión de gasolina y diesel para el transporte humano y comercial representa el mayor número de emisiones, no solo en Estados Unidos. En España, el transporte representa un 25% de las emisiones del gas que produce el efecto invernadero.


¿No merece la pena intentar bajar estas emisiones? Durante el período crítico de la pandemia, obviamente, bajaron las emisiones. Quizás esta crisis económica nos impulse a continuar esa reducción. Con esto no estoy alentando a que se paralice el comercio, ni mucho menos la vida de las personas. Simplemente, digo que hay estilos de vida que podrían ser más amigables con el medio ambiente y, al mismo tiempo, con nuestra economía personal o familiar.


Podemos llegar a un mismo resultado, a través de diferentes medios. Si la tienda de barrio es cercana, ¿por qué ir en coche y no caminando o bici? Solo por dar un ejemplo sencillo. Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó algunas recomendaciones para disminuir el consumo de gasolina, probablemente, apuntando al factor económico. Pero, hace el mismo efecto de reducción de emisiones.


  • Circulación alterna en las grandes ciudades, es decir, sacar el coche un día sí y uno no.

  • Aumentar el recurso al coche compartido y promover prácticas de eficiencia energética al conducir.

  • Reducir el límite de velocidad en las autopistas, al menos 10 km por hora.

  • Fomentar los desplazamientos en bicicleta y a pie, así como ofrecer descuentos en el transporte público.

  • Viajar en trenes nocturnos y de alta velocidad, en lugar de hacerlo en avión.

  • Disminuir o anular los viajes de negocios cuando hay alternativas como los encuentros virtuales.

  • Trabajar desde casa al menos 3 días a la semana.

  • Promover la conducción y manejo eficiente en los camiones.

  • Implementar la medida de los domingos sin coches en las ciudades.

  • Continuar trabajando en la transición hacia vehículos eléctricos.


Aunque te parezca increíble, estas medidas podrían ahorrar alrededor de 3 millones de barriles de gasolina, según la AIE. Una cifra nada despreciable.


En cuanto a ahorro energético, no tengo mucho más qué decir. Todos sabemos que desde nuestros hogares podemos hacer nuestra parte. El exceso en el consumo de electricidad, es un problema que está en nuestras manos solucionar.


La idea es que podamos, como sociedad, concretar soluciones que nos beneficien en ambos sentidos, económico y ambiental. Esto nos pondría rumbo a una economía y un estilo de vida sostenible. Nunca son pocos los esfuerzos y los resultados en el largo plazo podrían ser mucho mejores. Merece la pena emprender estas acciones y nuestra motivación primordial debería ser cuidar nuestra gran casa.







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