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¿ES LA GANADERÍA TAN MALA PARA EL MEDIO AMBIENTE COMO NOS CUENTAN?

En este artículo intentaré responder esta pregunta desde mi punto de vista y a partir de mis vivencias. No es necesario responderla lo más rápido posible, sino que te invito a desmenuzarla para poder sacar una conclusión.


Antes de nada, me gustaría presentarme, creo que es importante ver desde que punto de vista voy a enfocarlo: mi nombre es Miquel, vivo en un pueblito muy pequeño de la comarca del Alt Penedès (Cataluña), zona caracterizada por la producción vitivinícola y por el sector ovino. De pequeño (y de más mayor) nunca me interesé por el sector agrario de mi zona, hasta que decidí llevar por mi cuenta el huerto que tengo en casa. ¡Qué cambio! La poca tierra que tengo me hizo dar cuenta de la gran labor que desempeñan los campesinos, las campesinas, los ganaderos, las ganaderas y cualquier persona que trabaje el mundo rural. Soy de naturaleza curiosa, y eso me hizo adentrar en el trabajo que hacen los campesinos, campesinas, ganaderos y ganaderas. ¿Qué cómo lo hice? Preguntándoles, interesándome y sobre todo escuchándolos. Siempre me recibieron con los brazos abiertos, y nunca se negaron a responderme ninguna pregunta.


Es cierto que quizás la variante que domine más es la de la agricultura, pero todo está conectado. Todas las personas que trabajan el mundo rural son las que cuidan los campos, las montañas, son las que están día a día en estos parajes tan bonitos que tenemos. Desde aquí manifiesto todo mi respeto y ánimo a todas esas personas que desempeñan estas labores, muchas veces, nefastamente reconocidas.


Profundizando en el sector de la ganadería, en mi opinión, los ganaderos y ganaderas del sector bovino y ovino desempeñan una labor indispensable y fundamental. Si miramos a atrás, en nuestros orígenes, las actividades que nos llevaron a desarrollarnos y, en consecuencia, a aumentar nuestra capacidad de carga, fueron la agricultura y la ganadería, y que estas dos actividades continúen vigentes actualmente por algún motivo será, ¿no crees?


El pastor o la pastora cuando saca su rebaño, lo lleva durante horas por montañas y campos. El ganado, durante este trayecto aprovecha para alimentarse de las hierbas que crecen en el campo, haciendo una labor muy poco visible pero no por eso menos importante: desbrozar nuestros campos. Podría nombrar muchísimos ejemplos, pero uno que me gusta en particular es el que comentaré a continuación: un conocido mío agricultor vitivinícola, tiene viñedos con diferentes variedades de cepas, una de ellas es un tipo de cepa llamada en catalán “Macabeu” (viñedos viejos, de más de 40 años), y son preciosos, ya que en el viñedo no se ve la tierra, sino que tiene césped natural, haciendo un suelo perfectamente verde con un montón de vida microbiana. Le pregunté como hacía para cortar todas esas hectáreas de césped que tenía, y riendo me contestó que ni se molestaba en cortarlo. Me dijo, “ven un día y te enseñaré como corto el césped sin mover un dedo”, a lo que yo accedí.


Pasados unos días fui con curiosidad a ver cómo lo hacía, y para mi sorpresa me encontré todo el viñedo lleno de ovejas. En ese momento sólo me hizo gracia, pero reflexionando pasados los días llegué a la conclusión que era una opción muy inteligente. Hemos de tener en cuenta que, aparte de desbrozar los campos, el ganado también los abona con sus heces. Para un desarrollo fuerte y sano de la vegetación, la parte más importante es la composición del suelo. Hemos de tener suelos ricos en nutrientes y materias orgánicas para su correcto desarrollo, y el ganado nos ofrece todo eso de manera gratuita, cada uno aportando unos nutrientes diferentes. Sólo es bueno el estiércol proveniente de animales herbívoros, como caballos, vacas, ovejas, etc. De alguna manera, el ganado es el encargado de cerrar un ciclo, las hierbas que comen, se transforman en heces, que luego pasan a transformarse en estiércol natural de muy alta calidad, volviendo a su lugar de origen, la tierra.


Imágenes de @muletviticultors



Con este ejemplo he querido ilustrar una situación que viví y que me hizo pensar. ¡Qué bien cuidar la naturaleza utilizando la misma naturaleza!

Comento de manera más reducida algunas de las grandes labores que también desempeñan:

  • Conservan la cubierta vegetal de los suelos más pobres.

  • Es un arma eficaz para el control de la proliferación de arbustos y especies invasoras.

  • Son muy importantes para la prevención de incendios forestales.

  • Aprovechan muchas superficies de nuestra geografía que sin el ganado estarían desoladas.

  • De su actividad derivan algunos sectores económicos: el turismo rural etc. generando de forma directa el mantenimiento del paisaje.

  • Favorecen a la germinación de plantas gracias a su digestión.


Siempre me he rodeado de pequeños agricultores, agricultoras, ganaderos y ganaderas, ya que es dónde reside la verdadera esencia del conocimiento, y nunca de las grandes explotaciones, que pienso que buscan maximizar sus beneficios sin tener en cuenta el ecosistema ni el propio animal.


Las grandes explotaciones, a diferencia de la pequeña ganadería, obligan a arrasar extensiones de bosques para obtener pienso y tierras para cultivar productos de alimentación para el ganado. Destruyen absolutamente toda la biodiversidad que puede haber en un espacio natural, haciendo que haya un consumo excesivo de forraje, y en consecuencia hay una degradación de la vegetación, mayor erosión de los suelos y el deterioro de su fertilidad y estructura. Repercuten negativamente a la seguridad alimentaria, ya que muchas de las enfermedades que pueden padecer los animales (gripe aviar, gripe porcina, etc) todas ellas derivan de la ganadería industrial. Los animales son tratados como máquinas de producir dinero, muchas veces las condiciones en las que están los animales son pésimas. La ganadería industrial también repercute negativamente a la economía, ya que genera muchos menos puestos de trabajo que la ganadería ecológica, donde los procesos no están tan automatizados.


Con estas palabras, sólo he querido darte mi visión de estas actividades, que sin duda a mí me fascinan y espero que después de leer estas líneas, a ti también, ¡aunque sea un poco! No debemos olvidar de dónde venimos, venimos de la tierra, y tenemos que fortalecer ese amor hacía ella, y para eso te recomiendo que mires de una forma diferente los paisajes naturales que tenemos, sabiendo que están formados por miles de especies diferentes, siendo la nuestra una de ellas. Todas ellas están en equilibrio, ninguna de ellas es prescindible y todas cumplen su función. Solo hay que saber dónde mirar y poner un poquito de amor y curiosidad para ver lo gratificante que es saber que vivimos de la naturaleza, sin repercutirla negativamente.


Solo con amor y con respeto podremos ver todas las cosas buenas que nos brinda, a veces de forma muy desapercibida, pero que sin duda, están ahí para todos nosotros.


Miquel Martos Doroteo


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