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La Unión Europea toma medidas para evitar el Greenwashing

El greenwashing se vale de mensajes engañosos para crear ante el consumidor una imagen responsable con el ambiente y sostenible, a pesar de que la empresa esté tomando medidas irrelevantes al respecto.



A pesar de que esta práctica se asocia al marketing, la realidad es que el greenwashing no se limita solo a la actividad promocional, ya que su origen proviene de aspectos más profundos dentro de la organización, como el sistema de gestión, los procesos y diferentes actividades que realiza la empresa, por lo que esta actividad impacta perjudicialmente la economía y al ambiente, ya que le imposibilita a los consumidores optar por productos que realmente sean sostenibles.




El problema


Para entender la magnitud del problema, es necesario conocer algunas cifras. En el 2021 un informe de la Comisión Europea enfocado en el greenwashing concluyó que "el 42% de los casos de empresas con anuncios online presentan afirmaciones exageradas, falsas o engañosas respecto a su status de “empresa o marca sostenible”. El informe también expone que en el 59% de los casos no se aportan pruebas de fácil verificación para respaldar las afirmaciones de la empresa, mientras que en más de la mitad de los casos, no proporcionan información suficiente para que los consumidores valoren la exactitud de las afirmaciones sobre sostenibilidad.


La situación del greenwashing en plena crisis climática evidencia la falta de regulaciones en el tema, lo que la Unión Europea pretende cambiar con la propuesta de modificación de la Directiva sobre prácticas comerciales desleales, incluyendo cinco novedosos elementos que impedirán que las empresas se autoproclaman “verdes” o “sostenibles” sólo con intenciones promocionales.


El 42% de los casos de empresas con anuncios online presentan afirmaciones exageradas, falsas o engañosas



¿Cuáles son las medidas que tomarán para evitar el greenwashing?


Las medidas para evitar y condenar el greenwashing incluyen la prohibición de "declaraciones ambientales vagas", sancionar a las empresas que incurran en anuncios publicitarios que vinculen sin sustento los productos con un "excelente desempeño ambiental" o el uso erróneo de etiquetas como “eco” y “verde”.


Además, se busca incluir como práctica desleal, vender bajo la atribución de que un producto es sostenible cuando este solo contiene un elemento particular que puede ser considerado como tal, y evitará que se muestren etiquetas de sostenibilidad si el producto o servicio no cuenta con verificación independiente.


Cabe destacar que también se busca ampliar la lista de características con las que los comerciantes no pueden engañar a los consumidores, incluyendo el impacto medioambiental y social que se genera o han generado, la durabilidad y reparabilidad. A la vez que se propone añadir a la lista de prácticas engañosas el hecho de declarar comportamientos medioambientales favorables en el futuro, ya que para esto se deberá de especificar metas, compromisos y objetivos claros y verificables.




¿Por qué se están implementando estas medidas ahora?


Tales medidas estarían en consonancia con el “Pacto Verde Europeo”, el cual busca transformar el modelo económico de la UE, para convertir la economía lineal en un modelo circular que frene y mitigue la crisis climática, por lo que esta reforma sería un paso significativo para que la sostenibilidad y la circularidad se conviertan en pilares de todos los artículos comercializados y diseñados para distribuirse en el mercado de la Unión.


Si bien la reforma entró en discusión hace unos días, llevarla a cabo permitiría que los consumidores dispongan de mayor y mejor información acerca del valor sostenible de los productos que consumen, esto obligaría a grandes compañías e incluso a industrias completas a implementar medidas que realmente sean más sostenibles, por ejemplo, hacer productos más duraderos reparables, reutilizables y reciclables. En consecuencia se fomentará la competencia con un nuevo enfoque, en donde las empresas competirán por crear productos más sostenibles desde el punto de vista ambiental a la vez que reducen su impacto negativo en el medio ambiente.


Así que todas esas marcas que se han valido del greenwashing para incrementar sus ventas a base de engaños a consumidores y promoviendo una falsa sostenibilidad deberán de tomar decisiones con base a dos opciones:

  1. descontinuar los productos que se estén valiendo del greenwashing o

  2. reformular la producción de los mismos para que realmente cumplan con las premisas promocionales.


¡Únete al cambio!

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