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Si perdemos la biodiversidad, lo perdemos todo

Actualizado: 22 sept 2023

La contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación son algunas de las causas de la pérdida de la biodiversidad tanto en nuestros cultivos como en nuestra alimentación.



La biodiversidad es el conjunto de todos los seres vivos del planeta, incluyendo todo tipo de organismos, animales, plantas y ecosistemas, pero, ¿por qué es tan importante la biodiversidad?


Si perdemos la riqueza biológica del planeta, perdemos beneficios fundamentales para la humanidad como la seguridad alimentaria, la seguridad energética y el acceso tanto a agua limpia como a las materias primas. Su pérdida puede significar un cambio en la manera en la que las personas nos relacionamos, y también en cómo elegimos vivir, puesto que por mucho que no nos demos cuenta, dependemos de la biodiversidad. El momento en el que alteramos el ecosistema, esto altera el resto.


Según el último informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las principales causas de la pérdida de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura serían la contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación, siendo así nuestro estilo de vida el que nos perjudicaría en un futuro. Sin embargo, factores como los cambios en el uso y la gestión de la tierra y el agua, el cambio climático, la urbanización y el crecimiento demográfico también estarían acelerando la pérdida de la variedad ecológica de nuestro planeta.


Debemos tener en cuenta que la variedad de especies contribuyen a los servicios ecosistémicos vitales para nuestra alimentación, incluidos nuestros cultivos. Prácticamente, todos los ecosistemas de la Tierra han experimentado una transformación radical a una velocidad descontrolada, acelerando así el ritmo de extinción de diferentes especies de animales y plantas cien veces respecto al ritmo natural. Según los expertos, cerca de un millón de especies se encuentran en peligro de extinción hoy en día.


Esto influye en la manera en la que nos alimentamos y cultivamos la tierra, además de la calidad de nuestros productos. Los polinizadores, los organismos del suelo y los enemigos naturales de las plagas son esenciales para la naturaleza y están desapareciendo, provocando que la agricultura y la alimentación se vean cada vez más expuestas a plagas y enfermedades.



Según informa Ecología Verde, España es considerado el país más vulnerable del continente europeo en cuanto a la conservación de especies respecta. A causa del deterioro de su flora y fauna, se han extinguido más de 200 especies y se estima que cerca del 50% de su biodiversidad ha disminuido en las últimas décadas. Unos datos alarmantes teniendo en cuenta que España es el país con mayor biodiversidad de toda la Unión Europea. Esto se debe a la fragmentación y degradación de los hábitats, la deforestación y el turismo insostenible, entre otros factores que amenazan nuestra biodiversidad.


En el caso de África, otros factores clave en la pérdida de hábitat son la caza y el furtivismo, mientras que en América Latina y el Caribe son las plagas, las enfermedades y las especies invasoras. Sin embargo, si algo tienen común todos los continentes, es que lo que más daña la biodiversidad es la sobreexplotación y deforestación.


La pérdida de bosques representa una amenaza global a la biodiversidad y el suministro de servicios de los ecosistemas como el aprovisionamiento del hábitat, el agua limpia, y la

conservación y protección de la tierra. Además, reduce las opciones disponibles para modificar los sistemas de producción en interés de la mitigación y adaptación al cambio climático.



Durante las recientes décadas, las prácticas de restauración han adquirido un lugar importante en la agenda medioambiental. Si se plantea bien, podrían tener beneficios simultáneos en la productividad de la agricultura, la conservación de la biodiversidad y el suministro de servicios de los ecosistemas.


Entre los ecosistemas de importancia para la alimentación y la agricultura, los bosques y los campos, así como una variedad de ecosistemas marinos y de agua dulce y ecosistemas costeros, son ampliamente reconocidos como prioridades en la restauración de la biodiversidad.



El estado de la biodiversidad de la alimentación y la agricultura de la Tierra puede mejorar siempre que se priorice la mejora en la actividad humana a la hora de producir, poniendo especial atención en las amenazas a las que nos enfrentamos por culpa del cambio climático.


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