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Un San Valentín sostenible

El día de San Valentín es una gran oportunidad para celebrar el amor, es una excusa perfecta para mimar a nuestras parejas, ya sea con regalos o con atenciones, o con gestos que materialicen lo que sentimos y que nos ayuden a expresar lo que esa persona especial significa para nosotros.



Por desgracia, en el vibrante materialismo que caracteriza a nuestro tiempo, esto se traduce en un golpe directo al medio ambiente: cientos (si no miles) de millones de flores, tarjetas de papel y chocolates, son vendidos masivamente en gran parte del mundo en el lapso de unos pocos días. Pero esto no tiene por qué ser así.


Es solo una cuestión de enfoque, de repensar la tradición y encontrar la forma de disfrutar sin afectar a nuestro planeta. Estas son 5 ideas para pasar un día de San Valentín sustentable:




1. Plantas en lugar de flores:


Las flores son uno de los regalos más tradicionales de San Valentín, y también, sin duda, el menos sustentable: es seguro que en el lapso de una semana estarán marchitas, y si tenemos en cuenta todo lo que conlleva desde que es cultivada, transportada (en transportes refrigerados), vendida y entregada, una semana parece demasiado poco.


Además, una flor como representación metafórica de una relación quiere decir que la misma es muy bonita, pero a su vez efímera. ¿Por qué no mejor una planta? Las plantas viven tanto como las mantengamos, como las reguemos. Crecen, regalan fragancias y colores, y hasta ayudan al medio ambiente, absorbiendo CO2 y liberando oxígeno. Una planta, una suculenta, por ejemplo, puede ser un gran regalo sustentable de San Valentín.




2. Haz un regalo duradero (y personalizado):


Si las flores ofrecen un indicador de cuál es el problema con los regalos tradicionales de San Valentín, es que estos suelen ser efímeros: así como las flores se mueren, las tarjetas de papel, por ejemplo, se suelen guardar, olvidadas, al fondo de un cajón. Por eso mismo, tiene sentido pensar en regalos no solo más prácticos, sino también duraderos: tazas, botellas reutilizables, cuadernos, libros, etcétera.


Plus: hoy en día es muy accesible personalizar objetos en prácticamente cualquier imprenta. Deja volar tu imaginación y regala, por ejemplo, una taza personalizada (una broma interna nunca falla).




3. Anímate a escribir:


Si te gusta escribir, esta idea ya la habrás tenido. Si no, anímate. No importa que no sepas por dónde empezar: simplemente siéntate en tu ordenador o frente a una hoja, piensa en tu pareja, y escribe.


Puedes escribir el relato de una anécdota o contarle algo que no sepa, o puedes, simplemente, escribirle una carta en la que vuelques lo que piensas y lo que sientes. Escribir es volcar el alma en forma de palabras, es atreverse a dejarse ver; escribir para alguien es un gesto profundamente íntimo.



4. Cocina una cena romántica:


No hay un objeto material que pueda valer más que un gesto, y pocos gestos son tan íntimos como el de preparar una cena elaborada para tu pareja. ¿No sabes cocinar? Con más razón debes intentarlo. Y no te preocupes, internet está inundada de recetas para todos los niveles y todos los gustos.




5. Regala una experiencia:


Dicen que los mejores regalos no se pueden tocar. Por eso, uno de los mejores regalos que puedes hacerle a tu pareja en el día de San Valentín es un recuerdo. Suena bastante ambiguo, pero es que no nos referimos a cualquier tipo de recuerdo, sino al de una experiencia memorable.

Asistir juntos a una clase (por ejemplo, de cocina), a una degustación, a un concierto, a una cata, o ir a un museo, a una galería de arte o a un observatorio, o ver una obra de teatro o una película en el cine o, por qué no, aprovechar para viajar a la naturaleza: ir a acampar o a caminar por un sendero o, si tienes la posibilidad, a una playa a pasar un día de relajación compartida.


Plus: para una experiencia más íntima, una idea (no tan) descabellada: durante todo el día, dejar los móviles apagados o en silencio, para disfrutarse mutuamente sin interrupciones.



Las posibilidades son muchas y dependerá de ti atreverte a pensar afuera de la caja, a ser creativa y barajar las posibilidades, dejarte llevar por tus ideas para poder pasar un día de San Valentín no solo sustentable, sino también, claro, memorable.


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