6 formas de reducir tu huella de carbono al viajar

Viajar es una de las experiencias más hermosas que puedes vivir, es una forma de interactuar con el mundo y de ver y entender los cómo, los qué y los por qué de otros lugares. Viajar es, a su vez, difícilmente sustentable. El mismo movimiento de un lugar a otro acrecienta muchísimo tu huella de carbono, es decir, el volumen total de gases de invernadero asociados a tus actividades, a lo que haces.


Afortunadamente, hay varias formas de reducir tu huella de carbono en tus viajes, hábitos que pueden ayudarte a que tu viaje sea más sustentable:



  • Viaja sustentable

El impacto más grande en tu huella de carbono durante un viaje lo provocará el medio de transporte que elijas para viajar. En general, desde el punto de vista del impacto sobre el medio ambiente, es mejor viajar en automóvil que en avión, mejor en autobús que en automóvil, y mejor en tren que en autobús (este último, en la mayoría de los casos).


Un vuelo de Barcelona a Londres ida y vuelta, por ejemplo, provoca una emisión aproximada de 450 kg de CO2 por pasajero (el promedio de emisión de un ciudadano europeo son 8 toneladas de CO2 por año).


Aunque viajar por tierra no siempre es posible, es importante al menos tomar en consideración el impacto ambiental de nuestras elecciones y elegir los medios de transportes más óptimos para reducir nuestra huella de carbono. Si no queda otra opción que volar, por ejemplo, lo mejor sería buscar vuelos directos (sin escalas).



  • Come local

Cada ingrediente y cada plato de comida tienen su propia huella de carbono. Esto pasa por toda la energía que se consume para producirlos (maquinaria, tecnología, etc.), en transportarlos (gasolina) y en cocinarlos (gas y electricidad).


En tus viajes, tienes la posibilidad de elegir comidas e ingredientes locales, productos que han tenido que viajar distancias mucho más cortas y cuya huella de carbono es, por lo tanto, mucho menor. Comer local es, además, una de las mejores formas de conectarse con la cultura local en los viajes.


Por último, si fueras a cocinar tu propia comida durante tu viaje, lo mejor será comprar ingredientes locales en tiendas locales, en almacenes y despensas (en comercios de cercanía), evitando las grandes cadenas de supermercados.



  • Compra local

A esta altura te estarás dando cuenta de que prácticamente todo lo que haya sido producido por humanos tiene asociada una huella de carbono. Así pasa con cualquier producto que puedas comprar cuando viajas, desde productos de higiene personal hasta suvenires. Sobre todo con estos últimos, es importante elegir productos locales y artesanías, no solo porque su huella de carbono es intrínsecamente menor que la de los producidos en masa en fábricas alejadas de los puntos de venta, sino porque así, además, apoyaras a la economía local y favorecerás su crecimiento.



  • Encuentra alojamiento sustentable

En general, mientras más grande es un hotel, menos sustentable es. Es lógico: los grandes buffets de desayuno, almuerzo y cena son sinónimos de cantidades ingentes de sobras de comida que van directo a la basura; lavadoras industriales trabajan prácticamente todo el día para mantener la carga industrial de ropa de cama limpia; etcétera.


La solución es buscar alojamientos locales o ecológicos: hoteles pequeños o familiares, hostales o albergues familiares. Encontrar este tipo de alojamiento puede ser difícil, pero hay sitios en internet, como ecobnb.com por ejemplo, que facilitan este tipo de búsqueda. Otra opción es buscar que el alojamiento que nos interesa tenga una certificación de sostenibilidad, como la EU Ecolabel (Etiqueta Ecológica Europea).


También puedes buscar alternativas para tu estadía en sitios como AirBNB (para apartamentos y casas de locales) o hasta Couchsurfing (para conocer y hospedarte con gente local).



  • Evita los plásticos de un solo uso

Cuando viajas, caminas. Recorres ciudades y pueblos y senderos, pasas días enteros sin volver a tu alojamiento más que para dormir. Consumes, sobre todo, agua en grandes cantidades, y puede que compres, además, comidas empaquetadas, por una cuestión de ahorro y de practicidad, o que prefieras elegir que te preparen la comida para llevar en un restaurante a sentarte a comer allí mismo. Cada pieza de plástico de un solo uso que utilizas y descartas se suma a las alrededor de 8 millones de toneladas métricas de plástico que los seres humanos producimos y descartamos en los océanos cada año.


La solución: evitar los plásticos de un solo uso. Lleva tu propia botella reutilizable y asegúrate de ir recargándola siempre que puedas (en Europa, la mayoría de las ciudades grandes cuentan con bebederos de agua potable en plazas, parques y centros comerciales); si vas a ordenar comida en un restaurante, elige comer ahí mismo o pide que no utilicen plástico para empaquetar tu orden. También puedes llevar cubiertos, y hasta sorbetes, reutilizables (por ejemplo, de bambú).



  • Compensa tu huella de carbono

A pesar de todo tu esfuerzo, a pesar de que hayas hecho cada elección durante tu viaje tomando en cuenta el impacto ambiental, el gasto energético y el uso de plásticos, no podrás evitar generar una huella de carbono más grande de la que generarías si no hubieses viajado. Pero hay una solución.


La compensación de tu huella de carbono es la acción de neutralizar tus emisiones a través de inversiones en proyectos enfocados en la mejora del medio ambiente. Un gran ejemplo de esto son las organizaciones que se ocupan de plantar árboles. Las hay a montones y basta con una búsqueda en Google para encontrar este tipo de proyectos que aceptan donaciones orientadas específicamente a compensar las huellas de carbono producidas por viajar. Una organización que ofrece esta posibilidad es la World Land Trust, en cuyo sitio web podrás calcular las emisiones de carbono de tu viaje y el mismo sistema te recomendará un monto a donar para compensar esas emisiones.


Reducir tu huella de carbono al viajar puede ser tan fácil como tomar decisiones más conscientes, enfocadas en reducir el impacto medioambiental de tu viaje. Lo mejor es que la mayoría de estos hábitos son transferibles a tu día a día. Puedes seguir reduciendo tu huella de carbono al volver a casa siguiendo los mismos consejos: come local, compra local, evita los medios de transporte más contaminantes, evita los plásticos de un solo uso, compensa tu huella de carbono.


Al final, todo hábito termina por volverse costumbre y toda costumbre que ayude al mundo, nos ayuda a todos.


29 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo