Mis primeros pasos hacia el Zero Waste

Hoy vengo a explicar cuáles han sido mis pasos iniciales hacia un estilo de vida sin residuos. En el post de hoy voy a hablar de porque decidí iniciarme en este camino y cuáles son aquellos productos que me han ayudado en el proceso.


Hace años que se habla del cambio climático y personalmente siempre ha sido un tema de mi interés y preocupación, por lo que continuamente trato de hacer lo posible a nivel individual para contribuir.


Hace unos meses paseando por Berlín, llegó a mi atención un libro que hablaba sobre las causas y consecuencias que tenían sobre el medioambiente el uso de plásticos de un solo uso. En ese libro, me animaban a hacer el ejercicio de recolectar todo el plástico que generaba de manera individual a lo largo de una semana. ¡Y que experiencia! No me hizo falta ni terminar con el plazo de días para darme cuenta del desperdicio tan grande de plásticos de un solo uso: envoltorios en toda la comida del supermercado, los paquetes que pedía online llegaban envueltos de plástico que no cumplía con ninguna función, … Estas observaciones iniciales se fueron expandiendo a medida que seguía leyendo al respecto. ¿Sabíais que la pasta de diente contiene microplásticos? Yo no, y tampoco sabia su gran impacto sobre la vida en los océanos.


Por todo ello, y tras unos días de investigación sobre el movimiento Zero Waste, me decidí a iniciarme en este estilo de vida que defiende todos aquellos ideales en los que yo creo y siento necesarios para preservar nuestros ecosistemas.


Como ya he dicho, mi primer paso fue el de investigación e informarme sobre todo aquello que creía necesario para iniciarme. Si os interesa, os puedo hablar de cuáles han sido aquellos libros de los cuales he aprendido más en otro post.

Mi segundo paso fue el de remplazar todos aquellos productos que contenían plásticos y eran desechables, por otros hechos de materiales duraderos o no contaminantes (biodegradables, compostables).


Algunas de las medidas que tomé fueron:


- Uso exclusivo de bolsas de tela para ir al supermercado. Esto es algo que ya hacía con anterioridad, pero si es verdad que a veces se me olvidaban y me tocaba comprar bolsas en el supermercado. Ahora, siempre llevo como mínimo una bolsa de tela dentro de mi bolso así nunca se me puedan olvidar.


- Cepillo de dientes de bambú en vez del uso cepillos de plástico.


- Jabón para el cuerpo y pelo (y acondicionador) en barra para el cuidado de mi pelo. ¡Este paso fue toda una revelación! No solo me di cuenta de lo fácil que era de usar, sino que al no tener químicos, mi pelo crecía más rápido y se veía más sano.


- Termo y botella reusable. Mi primer propósito fue nunca volver a comprar una botella de plástico para el agua. Ahora siempre llevo a donde vaya una botella reusable de vidrio y un termo con té (o café según los gustos).


- Comprar a granel. Aún estoy mejorando esta medida, ya que no encuentro ahí donde vivo todos los recursos que necesito a granel. Espero que este estilo de vida gane peso y tanto supermercados como pequeños comercios empiecen a implementar este modelo de compra más sostenible.


- Compra local, uno de los más importantes para mí. Muestra tu apoyo a los pequeños comercios comprando local. Cuando compramos en grandes plataformas, no solo el trato no va a ser personal, sino que no va a existir una satisfacción por parte del vendedor por la compra de ese producto. Por otra parte, cuando compramos de manera local, estamos apoyando el comercio sostenible, justo y equilibrado.




Como ves, estos pasos no son muy difíciles de implementar y estarás contribuyendo enormemente al cuidado del planeta. ¿Te apuntas al cambio?



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