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Avatar: más cerca de la realidad que de la ficción

Actualizado: 16 nov 2023

Avatar nos da un mensaje de concienciación, advirtiéndonos de la importancia de cuidar nuestro planeta, respetar las diferentes culturas y proteger el medio ambiente sobre todas las cosas.



El 16 de diciembre se estrenaba Avatar 2: El Sentido del Agua y, de nuevo, se abría el debate sobre los mensajes que James Cameron podría estar mandado a través de sus películas… Y es que Avatar podría estar más cerca de la realidad que de la ficción.



La primera película de Avatar se estrenó en 2009 y fue la película más taquillera de la historia hasta 2019. Su historia nos muestra como un ex-marine llamado Jake Sully es enviado al planeta Pandora, donde los humanos extraen el raro mineral unobtanium, que puede ayudar a la Tierra a salir de la crisis energética. Allí conoce a Neytiri y descubre el universo Na’vi, cambiando así su vida por completo.


Su secuela nos muestra la historia de Jake Sully y Neytiri como pareja, han formado una familia y luchan para mantener unidos. Sin embargo, un viejo fantasma del pasado vuelve a poner en jaque la paz de Pandora.



Si bien algunas personas no ven la relación entre la ficción de Cameron y la realidad, los paralelismos son más que evidentes. Avatar es una oda a las comunidades indígenas y como la sociedad les ha arrebatado aquello que era suyo para explotarlo al máximo, un claro ejemplo del colonialismo y el capitalismo.


Cameron, el director, nos lo explica en el universo de Avatar con dos grupos; la tribu Na’vi y los humanos. De hecho, en cuanto a los humanos se refiere, su papel es el de representar la tecnocracia del mundo occidental y su ambición. Mientras que la tribu Na’vi honra el estilo de vida tribal, la medicina tradicional, el colectivismo y el sentido de la naturaleza, representando la mentalidad oriental. Esta tribu es representada de aspecto humano para que el espectador pueda sentirse identificado con ella y, así, poder llegar a compararse y ponerse en su piel.


La vida de los Na’vi era el paraíso, pero después de la intervención de los humanos, todo cambia drásticamente. La codicia de las grandes empresas para conseguir metales preciosos, el conflicto de la espiritualidad, el racismo, y el impacto de la humanidad en la naturaleza rápido destrozan aquel mundo tan idílico que era Pandora. De tal manera como nuestra sociedad destroza lentamente el planeta en el que vivimos y, sin pensarlo, haría lo mismo con otro planeta al que poder explotar.


De hecho, si nos fijamos en Eywa, el Árbol de las Almas, que es la guía de la tribu en Pandora, se muestra como un símbolo de respeto por la tradición. Sin embargo, cuando es cortado, los humanos se muestran como terroristas al destrozar uno de los bienes más preciados de los Na’vi; aquello que les unía a sus ancestros, a su tierra, a su religión.


La caída de Eywa no es más que un ejemplo del imperialismo y la relación de la sociedad con los grupos indígenas. Como el propio James Cameron explica, la historia está llena momentos en los que aquellos con poder han destrozado a los más débiles para poder apropiarse de sus bienes, su cultura y sus creencias. De este modo, en Avatar se expresa lo mismo a través de la invasión humana en Pandora.



El papel de los Na’vi es muy importante en la película, y es que su relación con la naturaleza es de lo más especial; en vez de luchar contra ella, aprenden sobre ella, sobre los animales que les rodean, sobre la vegetación con la que viven. Están conectados a su planeta de forma espiritual, algo que podemos observar cuando unen su pelo, y es que la naturaleza no es su enemiga, sino su compañera.


Los humanos, en cambio, han explotado por completo su planeta Tierra hasta quedarse sin recursos naturales, y por eso ahora buscan nuevos recursos en otros planetas. Esto es una clara metáfora de lo que pasará en nuestro planeta como no aprendamos a conservar, cuidar y respetar el medio ambiente en el que vivimos. Debemos cuidar nuestro planeta Tierra, porque si no lo hacemos, el día que agotemos nuestros recursos naturales será nuestro fin.



Avatar: El Sentido del Agua ha sido inspirada en las comunidades indígenas de la Polinesia, mientras que la primera fue inspirada en las comunidades del Amazonas. Sin embargo, en cuanto se refiere a las tribus de la película, hablamos de una representación general de la diversidad cultural que hay en nuestro planeta y de la importancia de cuidarla, mantenerla y protegerla.


En esta secuela, los Na’vi volverán a tener que luchar contra el fantasma del pasado que representa a los humanos. Una vez más, Pandora se verá en peligro.



Uno de los puntos más importantes y que más fuerza le dan a la película es el activismo de su director, James Cameron. A raíz de Avatar, empezó a promocionar abiertamente el estilo de vida sostenible y vegano, mostrándose preocupado por el ecosistema y la naturaleza. De hecho, ha financiado programas educativos respetuosos con el medio ambiente y ha animado a más cineastas a hacerlo.


Tal es su implicación en la lucha contra el cambio climático, que en el año 2010 se le pidió consejo sobre el derrame de petróleo de Deepwater Horizon en la costa de los Estados Unidos en el golfo de México.



No hay duda alguna que James Cameron ha expresado a la perfección aquello por lo que los activistas climáticos llevan años protestando; la importancia de cuidar nuestro planeta antes de que sea demasiado tarde. No podemos echar la vista a un lado, es momento de ponerle freno a la crisis climática y empezar a reparar los daños que ha causado la ambición del ser humano.

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